Filosofía de la Sospecha: Transmodernidad
Hoy día la filosofía de la sospecha está vigente, pues aun
persiste las clases dominantes manteniendo sus posiciones de privilegio y poder
sobre las menos poseídas, se puede observar en los gobernantes y personas que ostentan
del desarrollo tecnológico, que en su ambición de tener la potestad en todos
los ámbitos, asumen autoridad para adquirir o adueñarse de los territorios,
llevando a naciones a conflictos y guerra asociándolo a un modo de vida. En ese
afán se ha ido destruyendo la naturaleza, la sociedad hoy propende de falsos
valores colectivos, calentamiento global, enfermedades con nuevas pandemias,
virus y bacterias soslayándose en una conciencia aparente y una inexistencia moral, conduciéndolo
a un aislamiento al desconfiar de los otros.
El hombre por naturaleza
es un ser social, pero en esa desconfianza hacia los demás restringe su
sociabilidad convirtiéndolo en antisocial, llenándose de insatisfacción y estrés,
pues se siente amenazado al vivir en un contexto cultural falso, carente de
moral y ética: hay infelicidad e impotencia. Esta cultura llena de prejuicios, obsesiones y preocupaciones le impide ser feliz al pensando en el transporte, economía, alimentación,
salud, aspectos que originan malos comportamientos y conductas ante una
sociedad que es deshonesta, inexistencia de conciencia, destruyéndose como seres
humanos a través de la droga, hurtos y hasta vandalismo.
La intención es asumir una actitud positiva ante una cultura
de crítica y reflexión, tomando en consideración una moral y ética basada en la
honestidad, cooperación, solidaridad, disposición y respeto hacia el ser humano
y naturaleza, sentirse bien con uno mismo y con el prójimo, disfrutar de la vida
y profesar la plenitud con verdadera razón. Desarrollando todas las acciones desde la verdad.
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